¿Por qué Jesus se aparece a sus discipulos después de Su resurrección?

La Biblia dice: “Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu. Y El les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. Y cuando dijo esto, les mostró las manos y los pies. Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado. Y El lo tomó y comió delante de ellos” (Lucas 24:36-43). Luego de leer estas palabras, algunos hermanos y hermanas estaban desconcertados: Jesucristo era Dios, ¿por qué se les apareció a las personas después que fuese resucitado?

Anteriormente había creído que Jesucristo cuidaba bastante de Sus discípulos, porque Él había vivido con ellos día y noche por más de tres años, y los discípulos personalmente lo vieron siendo crucificado. Por tanto, luego de Su resurrección, Él se les apareció a Sus discípulos para que no perdieran la fe ni se desmotivaran. No fue hasta que leí un libro espiritual que supe el gran significado de la aparición del Señor a Sus discípulos.

1. Es para Hacernos creer que Jesucristo es quien Él es y tiene real dependencia sobre Él.

El libro dice, “Y cuando Él salió de la tumba y se fue apareciendo una por una a las personas, la mayoría de los que le habían visto con sus propios ojos o que habían oído las nuevas de Su resurrección fueron pasando poco a poco de la negación al escepticismo. Cuando Él hizo que Tomás pusiera su mano en Su costado, cuando partió el pan y comió delante de ellos, después de Su resurrección y sólo entonces, y después de que Él comiera pescado asado delante de ellos, aceptaron realmente que el Señor Jesús era el Cristo en la carne. Se podría decir que fue como si ese cuerpo espiritual, con carne y huesos, allí delante de aquellos hombres los estuviera despertando a todos de un sueño: el Hijo del Hombre que estaba allí, frente a ellos, era aquel que había existido desde tiempos inmemoriales. Tenía una forma, era de carne y hueso, y ya había vivido y comido con la humanidad durante largo tiempo… ¡En ese momento, las personas sintieron que Su existencia era tan real, tan maravillosa! ¡Estaban, asimismo, tan gozosos y felices, y, a la vez, tan llenos de emoción! Y Su reaparición permitió que vieran de verdad Su humildad, que sintieran Su cercanía, Su preocupación y Su apego por la humanidad. Esta breve reunión hizo que las personas que vieron al Señor Jesús sintieran como si hubiera transcurrido toda una vida. Sus corazones perdidos, confusos, asustados, angustiados, anhelantes y entumecidos hallaron consuelo. Ya no dudaban ni se sentían decepcionados, porque sentían que ahora había esperanza, algo en que confiar. El Hijo del Hombre allí delante de ellos estaría detrás de ellos por toda la eternidad; sería su torre fuerte, su refugio en todo tiempo”. Estas palabras nos dicen la intención de Jesucristo al aparecerse a las personas. Dios puede ver en lo profundo del corazón del hombre, y por tanto Él conocía a Sus discípulos, que aunque lo seguían, no creían que Él era el Dios encarnado, mucho menos creían el hecho de Su resurrección. Tomás fue un caso típico. Después que escuchó las noticias de la resurrección de Jesucristo, dijo, “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en su costado, no creeré” (Juan 20:25). Por tanto, para hacer que Tomás creyera el hecho de Su resurrección y disipara sus dudas de Dios, Jesucristo hizo que Tomás tocara las heridas en Su costado y las cicatrices de los clavos en Sus manos.

En nuestra vida real, muchas personas, como Tomás, están llenos de dudas hacia el Señor mientras creen en Él. No creen que Jesucristo sea el Dios encarnado, mucho menos no creen que Él fue resucitado. Por tanto, la aparición de Cristo es para hacer aquellos que como Tomás en ese momento, así como también quienes siguen al Señor hoy crean que Jesucristo es el Dios encarnado, el Dios que ha existido desde la eternidad hasta la eternidad y el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas. Dios es tanto un espíritu y el Cristo encarnado que tiene una forma tangible. No solo puede retener la soberanía sobre todas las cosas y manda a la humanidad en el cielo, sino que Él también puede controlar todo y salvar a la humanidad escondida amablemente en la carne. Como el Señor es el único Dios mismo, Él tiene el poder para elevarse de nuevo después de ser crucificado. Dios existe genuinamente y verdaderamente, vivo y real. Se les apareció a las personas por 40 días y vivió con ellos, para darles comodidad a las personas, para permitirnos saber que Él siempre ha estado preocupado y cuidaba de las personas, y para fortalecer nuestra fe en Él, de modo que podamos seguirlo de forma segura, tener una dependencia real en Él, y ganar paz en nuestro espíritu.

2. Es para hacernos saber del amor y la preocupación de Dios por las personas, y que Él nunca ha abandonado a las personas.

Hay otra sección de la palabra en el libro que dice, “De la obra de Dios se puede decir que Él verdaderamente acaba lo que empieza. Existen pasos y un plan, lleno de la sabiduría de Dios, de Su omnipotencia y de Sus maravillosos hechos, de Su amor y de Su misericordia. Por supuesto, el hilo principal que recorre toda la obra de Dios es Su preocupación por la humanidad; está impregnada de Sus sentimientos de preocupación que nunca puede dejar de lado. En estos versículos de la Biblia, en todo lo que el Señor Jesús hizo después de Su resurrección, lo que se reveló fueron las esperanzas y la preocupación inmutables de Dios por la humanidad, así como Su meticuloso cuidado y Su estima por los seres humanos. Hasta ahora, nada de esto ha cambiado, […]”. Jesucristo usó Su aparición para despertar los corazones del hombre y hacernos experimentar Su preocupación y amor por nosotros. Tal clase de preocupación y amor no es una leyenda sino un hecho real y actual. Además, Él nos hizo saber que Dios nos trata tan cercano a Él, que Él nos acompaña todo el tiempo y nunca nos ha abandonado, y que Su obra nunca se ha detenido.

Estas palabras de Dios son absolutamente verdaderas. Ya que nuestros progenitores Adán y Eva pecaron, Dios había comenzado Su plan administrativo para salvar la humanidad. Primero, Dios estableció la ley a través de Moisés, de modo que los hombres supieran cómo adorar a Dios, como sacrificarse y vivir en la tierra. Si el hombre desobedecía o rompía la ley, serían apedreados hasta la muerte; si cumplían la ley, podrían recibir la bendición de Dios. Sin embargo, durante la etapa final de la Era de la Ley, el hombre se volvió más y más corrupto, cometió más y más pecados, y no tenía suficientes ofrendas de pecado para enmendarse de sus pecados, así que comenzaron a sacrificar bueyes lisiados o manchados, corderos y palomas en el altar. Si hubiera continuado así, las personas habrían sido condenadas y dadas de muerte debido a sus violaciones. Dios es misericordioso con nosotros los humanos. Para salvar al hombre de la muerte, Él personalmente se volvió carne y caminó entre el hombre, y fue crucificado en nombre del hombre, proporcionándose Él mismo como la ofrenda del pecado eterna y salvándonos con Su vida. Es debido a la salvación del Señor Jesús encarnado que hemos sido capaces de sobrevivir hasta el presente. Jesucristo abrió la Era de Gracia, y por tanto, toda la humanidad tiene el privilegio de disfrutar la rica y plena gracia de Dios.

En realidad, cada uno de nosotros que cree en Jesucristo tiene tales experiencias en el camino espiritual: Cuando enfrentamos tentaciones, el Señor nos ayudó a superarlas; cuando enfrentamos contratiempos o fallas, el Señor nos dio la fe y fortaleza para ser fuertes; cuando enfrentamos una escasez en la vida, el Señor nos ayudó en cualquier momento que lo necesitábamos; cuando sufrimos tormento en el medio de las pruebas, el Señor usó Sus palabras para iluminarnos y guiarnos a tiempo, haciéndonos comprender Su voluntad y sentir la paz y alegría en el espíritu…. En verdad hemos sentido que Dios está presente con nosotros en todo momento, guiándonos a lo largo de toda nuestra vida.
Cuando en verdad apreciamos la intención ferviente de Dios, ¡verdaderamente comprenderemos por qué Dios se le apareció a Sus discípulos!

Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.


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