Vi la protección de Dios en el sufrimiento

Hasta que, un día, sientas que el Creador ya no es un misterio, que nunca se ha escondido de ti, que nunca ha ocultado Su rostro de ti, que no está en absoluto lejos de ti, que ya no es Aquel que anhelas constantemente en tus pensamientos, pero que no puedes alcanzar con tus sentimientos, que Él está real y verdaderamente montando guardia a tu izquierda y a tu derecha, proveyendo para tu vida, y controlando tu destino. Él no está en el horizonte remoto ni se ha escondido muy arriba en las nubes. Está justo a tu lado, presidiendo sobre la totalidad de ti. Él es todo lo que tienes y la única cosa que tienes”. Cada vez que canto el himno de las palabras de Dios, no puedo evitar pensar en la maravillosa hazaña que obró una tarde de hace ya varios años, la cual ha dejado huella en mi corazón y que ha pasado a ser un recuerdo imborrable de mi vida…

El 28 de marzo de 2010 volví a casa después del trabajo y, cuando me dispuse a hacer la cena, me di cuenta de que no quedaba gas. Así que llamé a un equipo y le pedí que me trajera una bombona de gas. Cuando llegó, utilizó un encendedor para prevenir fugas y se marchó tras asegurarse de que no existía peligro alguno. Cuando, un poco más tarde, encendí la bombona para cocinar, escuché un chirrido y pensé, ¿será una fuga de gas? Le cogí un mechero a mi hijo y volví a intentarlo. Quién me iba a decir que, tan pronto como acerqué el mechero al lugar donde la manguera y la bombona se unían, iban a salir llamas de la manguera, quemando al instante la zona que rodeaba la válvula. Me empezó a palpitar el corazón debido al terror que me causaba lo que acababa de ocurrir y pensé que, al ser una bombona de gas, explotaría si el fuego no paraba. En ese caso, todo el edificio correría peligro. Se me salió el corazón por la boca al darme cuenta de eso y no me atreví a pensar en lo que sucedería después. En ese mismo instante, el fuego que rodeaba la bombona aumentó y la llama incrementó su altura. Toda la cocina estaba iluminada por la luz del fuego y no sabía qué hacer ante tal llamarada. De repente recordé las palabras de Dios: “El desastre se origina en Mí y, por supuesto, Yo lo orquesto”. ( de “Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino”). De esta forma me sentí mucho más relajada en mi interior y pensé que tenía razón, todo está en las manos de Dios. A día de hoy, sé que Dios también controlaba aquella bombona de gas ardiendo. Sin importar lo que suceda, estoy dispuesta a entregarme a Tu dirección y control, a comprometerme contigo. Guíame Señor… Mis nervios se apaciguaron gracias a ese pensamiento.

Entonces se me ocurrió una idea, tenía que sacar rápidamente la bombona al exterior, vivo en un primero, y evitar que explotara dentro, ya que las consecuencias serían terribles. En ese mismo instante, sin saber de dónde saqué el valor, me dirigí con rapidez hacia la bombona y quité la manguera que la conectaba con el fogón. Escuché un “bang”, el fuego era más intenso y la bombona estaba completamente rodeada por las llamas. Al ver la escena, no pude evitar preocuparme por los libros de las palabras de Dios que aún estaban en casa. ¿Qué iba a hacer si ardían? Si todo el edificio se quemara, no podría afrontar el gasto ni aún vendiendo todas mis pertenencias. Tenía que sacarla rápido…. Así que hice el esfuerzo de arrastrarla al exterior. Al ver eso, mi hijo se asustó y exclamó: “Mamá, ¿no quieres conservar tu vida? Sal rápido o arderás”. Al darme cuenta de que el fuego era cada vez más intenso, en vez de hacer caso a mi hijo, seguí intentando sacar la bombona de gas. Sentí como si estuviera ardiendo y el calor me rodeara. Mi hijo estaba atemorizado y salió corriendo de casa, y yo, aunque también estaba aterrorizada, no paraba de rezarle a Dios en mi interior: “Señor, tengo miedo al ver que el fuego no para de crecer. Si la bombona de gas explota, todo el edificio quedará reducido a cenizas. En mi casa hay libros que contienen Tus palabras y, en este momento, estoy dispuesta a comprometerme del todo contigo, aún sin saber si voy a ser capaz de sacar la bombona. Estoy dispuesta a un compromiso total contigo, para obedecerte en Tu control y dirección y para experimentar Tus hazañas en el peligro”. Después de rezar, puse todo mi empeño en sacar la bombona y rodó hacia la calle por inercia, formando una gran bola de fuego que atrajo de inmediato a bastante público. La gente estaba atemorizada ante la escena y algunos pensaban que lo que había sucedido era imposible, ya que me decían: “¡Tienes mucho valor! El fuego es muy intenso, ¿cómo has podido sacarlo de la casa?” Una media hora más tarde, una patrulla de bomberos apagó el fuego, sintiendo un gran alivio.

Una vez me relajé, volví a pensar en la escena de la lucha contra el fuego y en lo que acababa de pasar, sintiéndome como si estuviera en un sueño. Resultaba increíble que yo, una simple ama de casa, hubiera sido capaz de arrastrar la bombona de gas en llamas. Levantar una bombona era difícil incluso para un hombre, pero yo lo había logrado. No obstante, si Dios no me hubiera dado fuerza, no hubiera sido capaz de sacarla. Y encima, para mi asombro, la bombona estaba ardiendo muy intensamente y las llamas se me echaban encima, pero no tenía ni un solo rasguño, salvo mi ceja, que estaba un poco quemada. Era increíble. Todos los que conocen esta historia dirían que Dios me protegió gracias a mis buenas acciones del pasado. Pero yo sabía perfectamente que Dios había obrado un milagro para protegerme y le ofrecí agradecimientos y alabanzas en silencio en mi interior.

Una vez que el fuego se extinguió, comencé a preocuparme por el estado de mi casa y entré a todo correr. Pensé: debido a la intensidad del fuego, deberían haber ardido bastantes cosas. Pero, para mi sorpresa, tras examinar el interior y exterior de mi casa, me di cuenta de que no había ningún destrozo. No podía parar de pensar en las palabras de Dios: “El corazón y el espíritu del hombre están en la mano de Dios y toda la vida del hombre es contemplada a los ojos de Dios. Independientemente de si crees esto o no, cualquiera de todas las cosas, vivas o muertas, cambiarán, se moverán, se renovarán y desaparecerán de acuerdo con los pensamientos de Dios. Así es como Dios gobierna sobre todas las cosas”. Era aún más consciente de que Dios protege absolutamente todo y que el cielo, la tierra y todas las cosas se desplazan y cambian a su voluntad. Por ello había salido ilesa y mi casa no había sufrido ningún daño al sacar la bombona de gas, todo gracias a las maravillosas hazañas de Dios.

Pasados unos meses, una bombona de gas de uno de mis vecinos también ardió. El fuego se disparó de repente y los cristales se hicieron añicos. La ropa de mi vecino se había quemado de arriba abajo y todo su cuerpo se había despellejado como si lo hubieran hervido en agua caliente. Ambos sufrimos el mismo accidente; pero mi vecino no creyente quedó gravemente herido, mientras que yo obtuve la protección y ayuda de Dios en el peor momento. En ese momento, pensé en lo que predica la Biblia: “Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará” (Salmos 91:7). Dios está justo a mi lado y todo lo que tenga que ver con la vida o la muerte lo controla él, lo viví en las manos de Dios. Incluso el hecho de que la bombona de gas ardiendo queme a la gente o no, hasta qué punto puede arder o si puede llegar a explotar, todas estas cosas las controla y domina por la autoridad de Dios. Por ello, uno puede transformar el peligro en seguridad si recibe el cuidado y la protección del Señor. Tal y como el Antiguo Testamento relata en la historia de los tres jóvenes judíos, a los cuales se lanzó a un horno en llamas y se salvaron, mientras que los soldados que los habían lanzado a las llamas ardieron hasta morir.

Gracias a esta experiencia, llegué a comprender realmente la condición de todopoderoso de Dios y Su soberanía. Pensé en que siempre me habían asaltado dudas cuando escuchaba a los hermanos y hermanas predicar que Dios está a nuestro lado a cada momento. Sin embargo, esta experiencia me hizo entender que Dios no es ni invisible ni intocable, sino que está a nuestro lado y nos cuida. Se encarga y controla absolutamente todo. Fue Dios el que me guió y me ayudó a superar los obstáculos, cuando me encontraba en apuros. Hubiera vivido en una fe difusa y no hubiera poseído un verdadero conocimiento de Dios sin esta experiencia. No obstante, ahora he comprobado de verdad las palabras de Dios, “La experiencia me ha hecho estar segura de Dios”. Solo a través de experiencias reales podemos presenciar las hazañas maravillosas del Señor y probar Su única autoridad.

(Traducido del original en inglés al español por Sofía Soldevilla García)

Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

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