Dije NO a una relación extramatrimonial

La sociedad actual está fascinada por el mal, estamos rodeados por tentaciones a cada paso que damos, como la tentación por el dinero, la tentación de la infidelidad matrimonial, etc., esto sólo nos traerá sufrimiento y un sinfín de problemas, en el cual me incluyo yo misma. Cuando aún tenía sufrimiento por haberme divorciado de mi esposo, un hombre casado entró en mi vida y su efectiva atenciones y cuidados fueron una gran tentación para mí. Fueron las palabras de Dios las que me llevaron a ver que esto era un plan de Satanás y me mantuvieron…

Este hombre era el esposo de mi mejor amiga. Después de mi divorcio, mi hijo y mi nuera trabajaban lejos de mi casa, y yo me quedaba sola en la casa cuidando de mi nieta, que tenía dos años. Mi amiga observó que yo tenía alguna dificultades para hacer ciertos trabajos pesados, por lo que ella, le pidió a su esposo que me ayudara. Un día, el esposo de mi amiga, vino a mi casa con sus herramientas para realizar un trabajo, y él me dijo sonriéndome: “La pared de tu jardín debe repararse porque se ha derrumbado. Hoy no trabajo, así que vine a ayudarte para repararla. No es tan fácil para ti cuidar de esta familia. Sólo dígame cuándo necesita ayuda y haré todo lo que pueda por usted”. Sus palabras cariñosas inmediatamente tocaron mi corazón, ya que desde que mi esposo me engañó, nunca volví a escuchar palabras de cariño. Mi exmarido no solo era indiferente a los asuntos familiares, sino que comía, bebía, jugaba, se divertía y estaba con otras mujeres fuera de nuestro matrimonio. Sin embargo, este hombre era diferente. Él no fumaba, no bebía ni jugaba; era sincero y se comportaba bastante bien tanto dentro como fuera de su casa. Todo el vecindario decía que era un hombre bendecido y que pocos hombres eran tan buenos como él. A veces también pensaba: ¡si pudiera conocer a un hombre como él y formar una familia feliz! En el momento en que pensaba en esto, mi corazón se ponía a latir rápidamente.

Yo sabía que él era un hombre casado y con familia. Su esposa, es mi mejor amiga, confiaba en mí y se preocupaba mucho por mí. Ella me ayudó especialmente cuando fui traicionada por mi esposo, ella simpatizó y fue amable conmigo. ¿Cómo podría yo tener un deseo tan impropio en relación con su esposo? Si estuviera con su marido, ¿no sería su amante? Esto traicionó mi moral. ¿Cómo podría enfrentarla entonces? Lo que es más importante, soy una creyente en Dios y esto es cometer adulterio, el adulterio es una de las cosas que más disgusta a Dios. Cuando pensé en esto, sentí miedo. Inmediatamente recé a Dios y le pedí que me ayudara.

Una vez leí estas palabras de Dios: “Muchas personas se arrodillarán por misericordia y perdón porque los siete truenos repican. Pero esta ya no será la Era de la Gracia: Será el tiempo para la ira. En cuanto a las personas que hacen el mal (aquellas que fornican o tratan con dinero sucio, o tienen límites poco claros entre hombres y mujeres, o que interrumpen o dañan Mi gestión, o cuyos espíritus están bloqueados o que están poseídas por los espíritus malos, etcétera, todos menos Mis elegidos), ninguna de ellas será absuelta ni perdonada, ¡sino que todas serán arrojadas al Hades y perecerán para siempre!” Las palabras severas de Dios me hicieron ver Su carácter justo no permite que ofendan las personas; Dios odia el mal y la corrupción de los hombres, detesta sus malos deseos, y más que eso, detesta la fornicación. Como creyente en Dios, poco a poco fui controlando esos pensamientos sucios y malvados que tenía todo el día y siempre me atrapaban en la lujuria; ¿Cómo puedo tener esta tentación siendo cristiana? Si rompo una familia ajena por mi deseo carnal, esto es, aparte de inmoral, algo más ya que también ofendo a Dios. Cuando pensaba en ello, me sentía un poco asustada y yo estaba muy agradecida a Dios por Su iluminación y guía oportunas que me permitieron darme cuenta de la gravedad de este asunto. ¡Mil gracias a Dios! E hice una promesa delante de Dios: no podré tener deseos carnales y tampoco contacto con él. Pero sé que soy débil. Puede protegerme para que pueda rechazar esta tentación.

Después de esta reflexión, me alejé de él, y procuraba hablar poco con él. Él, una vez, le dijo a mi nieta que tenía algo delicioso para comer y la llevó a su casa. Yo quería ir a buscarla y sabía que no era apropiado para mí hacerlo solo porque su esposa no estaba ese día en su casa. Pero también quería verlo y escucharlo y ver cómo se preocupaba por nosotras. Tenía una lucha interna con mi corazón en ese momento. Entonces recé en silencio a Dios, “Dios, estoy muy perturbada. Por favor, guarda mi corazón y dame fuerza, para que pueda vencer esta tentación y no haga nada malo, quiero guardar mi integridad y dignidad”.

Regresé directamente a mi casa y abrir el libro de las palabras de Dios y leí las palabras de Dios: “Con una humanidad como esta, pavoneándote y revelando tu carne, viviendo siempre entre la lujuria de la carne, ¿no eres el descendiente de los demonios inmundos y los malos espíritus? ¡No le permitiré a un demonio tan inmundo permanecer por mucho tiempo! … Detesto a aquellos entre vosotros que practicáis la medicina de brujería y os involucráis en la hechicería, detesto a los hombres y mujeres jóvenes entre vosotros que aman su propia carne. Mejor os deberíais refrenar porque hoy pido que poseas la humanidad normal, no que hagas alarde de tu lujuria. ¡Siempre aprovecháis cualquier oportunidad que podáis porque vuestra carne es demasiado abundante y vuestra lujuria demasiado grande!

Las palabras de Dios revelaron ciertamente mi verdadero estado lujurioso, por ello me sentía avergonzada. Me preguntaba a mi misma ¿por qué todavía quería tener esta oportunidad para verle? Fue solo porque estaba dominada por mi malvado carácter, esperando de esta manera satisfacer mi mala lujuria. ¡Qué desvergonzada fui! Él era un hombre casado, y yo soy una cristiana. No debería perder la moralidad y hacer tal cosa que deshonre el nombre de Dios. Cuando pensé en esto, no pude evitar odiarme por ser tan malvada. Entonces, vine ante Dios para arrepentirme y confesar. Luego abandoné la idea de ir a buscar a mi nieta a su casa y me tranquilicé para leer las palabras de Dios seriamente.

Un día, puse las mantas para secarlas al sol. Como no había suficiente espacio para todas mantas en mi patio, llevé algunas a su patio trasero. Cuando las estaba tendienda, se acercó silenciosamente y me abrazó sin que me diera cuenta. En su expresión lasciva, jadeé con algo de miedo. Rápidamente lo empujé y lo reprendí con una cara larga, “Eres un adulto maduro. Sin embargo, ¿cómo puedes hacer una cosa tan vergonzosa?” “Dijo en un tono de broma, Me gustas mucho”. Lo ignoré y de inmediato me fui.

Varios días después, alrededor de las once de la noche cuando apagué la luz y me dormí, oí débilmente que alguien estaba golpeando mi puerta trasera. Escuché atentamente y descubrí que era el marido de mi amiga. Mientras llamaba a mi puerta, me pidió que lo abriera, diciendo que tenía algo que darme. Estaba realmente demasiada asustada al escuchar ese sonido. Pensé: “tu esposa, hoy no está en casa, y llegaste tan tarde para darme algo. Debes tener un deseo inadecuado para mí. Por el momento, estaba en la duda. Todo lo que podía hacer era orar a Dios, ‘Dios, este asunto al cual me estoy enfrentando ahora es una gran tentación para mí. No sé qué hacer. Por favor, ayúdame para que no caiga en la tentación de Satanás’. Después de orar, yo recordé que Dios detesta a los humanos que cometen adulterio. Así que debo alejarme de él para evitar ofender a Dios, y de ninguna manera debería abrirle la puerta. Él volvió a dar varios golpes en la puerta. Al ver que todavía no le abría, se quejó furiosamente mientras yo fingía dormir. Más tarde, consciente de que no le presté atención, blasfemó y se fue.

Solo en ese momento suspiré aliviada. Pensando en la preocupación que demostraba por mí antes, nunca imaginé que él hiciera tales cosas. Pensé en las palabras de Dios: “Dime, ¿fuiste capaz de ver las intenciones de Satanás? ¿Pudiste ver el propósito subyacente a lo que dijo? ¿Lograste ver su trama y su astuto esquema? (No.) ¿Qué tipo de carácter representa la forma en que habla Satanás? ¿Qué tipo de esencia has visto en él a través de esas palabras? (Maldad.) El mal. ¿Es insidioso? Quizás externamente te sonríe o no revela expresión alguna. Pero en su corazón está calculando cómo conseguir su objetivo, y es precisamente este objetivo el que tú eres incapaz de ver. Entonces te seducen todas las promesas que te hace, todas las ventajas de las que habla. Las ves como algo bueno y sientes que lo que afirma es más útil, […] Cuando esto sucede, ¿no se convierte el hombre en un prisionero sumiso? (Sí.) ¿No es, pues, diabólico este medio que utiliza Satanás? Te dejas hundir muy abajo”. Reflexionando sobre las palabras de Dios, recordé las escenas en las que me puse en contacto con este hombre: cuando sentía dolor por haberme divorciado de mi ex marido, apareció dando la imagen de cuidarme tiernamente, diciéndome palabras dulces para mostrarme cariño y compartir mi hogar. Hasta ahora vi claramente que todo lo que hizo no fue de corazón; tenía un objetivo oculto que alcanzar: tentarme a cometer un acto inmoral y deshonrar el nombre de Dios, hacerme traicionar a Dios y caer en el pecado. No pude evitar recordar: había una mujer casada en mi pueblo que cedió a la tentación y tuvo una aventura amorosa. Más tarde, la esposa de su amante lo supo y fue a su casa para golpearla. Causó un gran escándalo. Habiendo sido abochornada, la mujer pasaba todos los días en agonía e incluso quiso ahorcarse. … Recordando esta experiencia, agradecí a Dios haberme retenido, para poder decir que no a una relación extramatrimonial, sin deshonrar el nombre de Dios. Después de ver sus verdaderas intenciones, nunca quise saber de él.

Esta experiencia me hizo pensar en las palabras de Dios que decían: “Todos vosotros vivís en un lugar de pecado y libertinaje; todos sois personas libertinas y pecadoras […] Como no sabéis cómo llevar una vida o cómo vivir, vivís en este lugar libertino y pecador, y sois diablos libertinos e inmundos, Él no soporta dejar que os volváis aún más depravados; tampoco soporta veros vivir en un lugar inmundo como este, pisoteados por Satanás a su antojo, o para dejaros caer en el Hades. Él sólo quiere ganar a este grupo de vosotros y salvaros totalmente”. “Al ser la esencia de Dios santa, esto significa que sólo por medio de Él puedes recorrer el camino brillante y correcto que cruza la vida; sólo a través de Dios puedes conocer el significado de la vida, puedes vivir una vida real, poseer la verdad, conocerla y obtener la vida de la verdad. Sólo Dios mismo puede ayudar al hombre a apartarse del mal y librarse del daño y del control de Satanás. Aparte de Dios, nadie ni nada puede salvarte del mar de sufrimiento, para que dejes de sufrir: esto queda determinado por la esencia de Dios. Sólo Él mismo te salva tan desinteresadamente, sólo Él es responsable en última instancia por tu futuro, tu destino y tu vida, y Él lo dispone todo para ti. Esto es algo que nada creado o no creado puede conseguir. Porque nada creado o no creado posee una esencia de Dios como esta, ninguna persona o cosa tiene la capacidad de salvarte o dirigirte. Esta es la importancia de la esencia de Dios para el hombre”. Las palabras de Dios me conmovieron profundamente. En este mundo oscuro y malvado, hay tentaciones y seducciones en todas partes, haciendo que realmente nos sintamos desesperados e indefensos. Si no hubiera sido por la salvación de Dios, sólo podría ser devorada y pisoteada por Satanás, y finalmente perecer y ser destruida. Recordando mi experiencia, casi caí en una relación extramatrimonial como resultado de mi poca capacidad para ver a través de la esencia del hombre. Fue Dios quien me iluminó con Sus palabras a tiempo, permitiéndome tener un conocimiento del carácter justo de Dios no permite que el hombre ofenda, así como una verdadera comprensión de la cara oculta e intención malvada de Satanás. Bajo la guía de las palabras de Dios, triunfé sobre la tentación y al final recibí la protección de Dios. Y realmente comprendí que solo Dios puede llevarme al camino correcto de la vida humana; sólo Dios es mi salvación y mi confianza. ¡Toda la gloria sea para Dios!

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